Guerra del Chaco
| Guerra del Chaco | |||
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| Fecha | Desde el 9 de septiembre de 1932 al 12 de junio de 1935. | ||
| Lugar | América del Sur - Chaco Boreal | ||
| Coordenadas | 21°19′38″S 59°44′12″OCoordenadas: 21°19′38″S 59°44′12″O (mapa) | ||
| Causas | Problemas de límites, petróleo, militarismo, salida al mar. | ||
| Conflicto | Disputa territorial boliviano-paraguaya | ||
| Resultado | Fijación de límites definitivos entre Paraguay y Bolivia. | ||
| Beligerantes | |||
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El enfrentamiento consumió ingentes recursos económicos de ambos países, de por sí muy pobres. El Paraguay abasteció a su ejército con la gran cantidad de armas y equipos capturados en distintas batallas. Terminada la guerra, algunos excedentes los vendió a España.
El cese de las hostilidades se acordó el 12 de junio de 1935. Bajo la presión de los Estados Unidos, por un tratado secreto firmado el 9 de julio de 1938, el Paraguay cedió 110 000 km² ocupados por su ejército al cese de las hostilidades.1 El Tratado de Paz, Amistad y Límites se firmó el 21 de julio de 1938 y el 27 de abril de 2009 se estableció el acuerdo de límites definitivo. La zona en litigio quedó dividida en una cuarta parte bajo soberanía boliviana y tres cuartas partes bajo soberanía paraguaya. Bolivia recibió una zona a orillas del alto río Paraguay.
Descripción de la región en litigio
La región central sudamericana conocida como Gran Chaco se divide, de norte a sur, en tres regiones: Chaco Boreal ―al norte del río Pilcomayo―, el Chaco Central ―entre ese río y el río Bermejo―, y al sur de este último el Chaco Austral. El área disputada entre Bolivia y Paraguay correspondió exclusivamente al Chaco Boreal.El Chaco Boreal posee una extensión de aproximadamente 650 000 km² (un poco menos que Francia) y hasta fines de la década de 1920 estuvo casi despoblado y sin explorar. Sus límites son: al sur el río Pilcomayo y la Argentina; al este el río Paraguay y la región oriental del Paraguay; al noroeste la precordillera boliviana y al noreste las regiones selváticas de Brasil y Bolivia.
Paisaje del Chaco Boreal, el árbol es el Schinopsis balansae.
El monte [chaqueño] es el absurdo materializado en árboles. Es el terrible mundo de la desorientación. En todas partes es el mismo, bajo, sucio, verde terroso. […] Sus árboles, no son árboles, son espantajos de formas torturadas, en cuya corteza rumian su miseria fisiológica espinas y parásitos [que] crecen prendidos a una tierra estéril e infecunda, por eso viven y mueren sin adornar sus ramas con la verde caricia de la hoja ni el milagro luminoso del fruto.El clima de tipo semitropical era semiestépico en el sector oriental, y continental en el sector occidental. La temperatura podía llegar a los casi 50 °C en verano, y ser inferior a los 0 °C. en el invierno. Era el hábitat de una gran variedad de serpientes venenosas y de insectos portadores de enfermedades, como la vinchuca y el mosquito. El agua era escasa y salobre en las zonas centrales; los pocos pozos y lagunas existentes tuvieron una importancia vital durante la guerra pero la contaminación de los mismos produjeron muchas bajas por disentería.
Carlos Arce Salinas, excombatiente y político boliviano
(Arce Aguirre, 2009, p. 32)
Hay un magnífico pozo de agua en Platanillos. Los paraguayos al retirarse le pusieron una bomba. Tiene 40 metros de profundidad y se hacen esfuerzos por rehabilitarlo. Pero su agua es intomable por lo nauseabunda. Se ha extraído ya enorme cantidad de agua, es cristalina pero infecta, hedionda a curtiembre, a cueros podridos. Se espera el resultado de los análisis de Villa Montes.Durante la temporada de lluvia, de diciembre a mayo, los pocos caminos, que eran senderos polvorientos durante la mayor parte del año, se convertían en fangales intransitables debido a la poca permeabilidad del suelo. Esta inhóspita región fue muchas veces el enemigo principal que enfrentaron ambos contendientes.
Luis Fernando Guachalla, pagador del Segundo Cuerpo boliviano, 5 de marzo de 1933
(Guachalla, 1978, p. 248)
Antecedentes y causas
Los antecedentes y causas de la guerra del Chaco son complejos. Cuando Bolivia y Paraguay se volvieron estados independientes heredaron de la época colonial una vaga determinación de los límites de esa zona inhóspita y despoblada por lo que tuvieron que fijar sus respectivas jurisdicciones de acuerdo con documentos muchas veces contradictorios o mediante el trazado de líneas geodésicas. Los cuatro tratados de límites que se acordaron entre 1879 y 1907 no fueron aceptados definitivamente por ninguna de las partes. Cuando Bolivia perdió la salida al océano Pacífico, como consecuencia de la Guerra del Pacífico (1879), esa región adquirió un valor estratégico para ese país: la ocupación del Chaco Boreal fue necesaria para salir al océano Atlántico por el río Paraguay. Ambos países realizaron pocas expediciones al Chaco. Otra causa fue la supuesta existencia de petróleo en el subsuelo chaqueño que la Standard Oil ya extraía en sus bordes serranos. Esa empresa había fracasado en su intento por sacar el petróleo boliviano por un oleoducto en territorio argentino hasta la refinería que tenía una subsidiaria suya sobre el río Paraná quedándole como única opción cruzar por el Chaco Boreal hacia el río Paraguay, lo más al sur posible.2El Paraguay, unas décadas antes, había sido devastado por la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870). Una de las consecuencias fue la pérdida de enormes territorios en la zona oriental. Respecto del Chaco Boreal, Argentina pretendió incorporar una parte a su territorio, pero tras recurrir en 1879 al arbitraje del presidente estadounidense Rutherford Hayes, este falló que la zona comprendida entre el río Pilcomayo y el Verde, al norte, correspondía al Paraguay. Con estos antecedentes, era difícil que ese país pudiera aceptar las pretensiones bolivianas sobre el Chaco Boreal.
Comandantes en jefe de los ejércitos
Daniel Salamanca, presidente de Bolivia entre 1931 y 1934.
Comandantes bolivianos
Durante la guerra del Chaco, el ejército boliviano fue dirigido sucesivamente por cuatro generales:- Filiberto Osorio (desde septiembre a octubre de 1932);
- José Leonardo Lanza (desde octubre a diciembre de 1932);
- Hans Kundt (desde diciembre de 1932 a diciembre de 1933);
- Enrique Peñaranda Castillo (desde diciembre de 1933 hasta finalizar la guerra).
- Hans Kundt fue la principal figura militar en Bolivia en las dos décadas anteriores a la guerra. Llegó al país el 11 de marzo de 1911, con el grado de mayor, encabezando una misión de 18 militares alemanes contratada por el estado boliviano para reorganizar el ejército. Su buena actuación, exclusivamente técnica, le valió el ascenso a general del ejército boliviano.
- En 1914, estando de vacaciones en Alemania estalló la Primera Guerra Mundial. Participó esencialmente en el frente oriental y luego en el frente occidental. Se retiró del ejército alemán con el grado de general y regresó a Bolivia en 1921 como un civil. Fue nuevamente contratado por el presidente Saavedra, se nacionalizó boliviano en 1921 y asumió la jefatura del Estado Mayor hasta 1926, pero con funciones cada vez más ligadas con la política interna boliviana. A mediados de 1930, intentó orientar a los oficiales bolivianos en cuestiones políticas a favor de la re-elección del presidente Hernán Siles. Cuando este fue derrocado, tuvo que exiliarse.
- En diciembre de 1932, ya con 63 años, fue llamado por el gobierno para dirigir al ejército boliviano en campaña. Fue calificado como oficial tropero, por no poseer estudios de Estado Mayor, lo que influyó en la deficiente movilización del ejército boliviano en 1928 con su secuela de saqueos, disturbios, amotinamientos y deserciones. No solo tuvo que enfrentar al ejército paraguayo, sino también a las intrigas de los oficiales del alto mando boliviano. Tras los sucesivos fracasos en Nanawa, Campo Grande y en Alihuatá-Campo Vía, fue destituido por Daniel Salamanca en diciembre de 1933. Abandonó Bolivia y falleció en Suiza seis años después.
- Enrique Peñaranda Castillo fue elegido por el presidente Salamanca como sucesor de Kundt por haber escapado del cerco de Campo Vía, hecho que no fue cierto y que Peñaranda evitó aclarar.3
- Participó, antes de la guerra, en el engaño del alto mando boliviano al presidente Salamanca con motivo de la ocupación del fortín paraguayo Carlos A. López, amparándose en la obediencia debida.4
Careciendo de un punto de vista estratégico propio, y engañoso casi por omisión en sus relaciones civil-militares, Peñaranda era una misteriosa mezcla de «camaradería de rancho», que le daba acceso a las sugerencias de los subordinados) y de intolerancia cuartelera cuando estaba irritado (complicando así sus relaciones con Salamanca (Dunkerley, 1987, p. 223)
El general Peñaranda continúa siendo el hombre sin carácter ni iniciativa propia. Esta impresión se ha hecho conciencia en el ejército y nadie la disimula.Si bien presentó su renuncia dos veces antes de la batalla de El Carmen, el presidente Salamanca hizo caso omiso de ellas porque consideró que las distintas fracciones del ejército lo respetaban porque no hacia sombra a nadie.5
Presidente Salamanca (Querejazu Calvo, 1981)
Salamanca lo responsabilizó por la derrota en El Carmen e intentó sustituirlo.6 Este hecho motivó que el 27 de noviembre de 1934, Peñaranda encabezara el motín conocido como el Corralito de Villamontes y que por haber sucedido en tiempos de guerra fue calificado como de «traición a la Patria».7
Poco tiempo después Peñaranda no pudo evitar el colapso del Segundo Cuerpo boliviano frente a La Faye al no imponer su autoridad al coronel David Toro para que se retirara a un lugar más seguro.8 A partir de ese momento, y con el ascenso del coronel Toro al cargo de jefe del estado mayor, comandó el ejército casi en forma colegiada con él. El historiador Bruce W. Farcau sostiene que está pendiente de evaluación si la conducción de Peñaranda no fue peor que la del denostado Kundt.9
Comandante paraguayo
En contraste con los sucesivos comandantes en jefe bolivianos, el ejército paraguayo fue dirigido por José Félix Estigarribia desde el comienzo hasta finalizar la guerra, periodo en el cual nunca abandonó el Chaco.José Félix Estigarribia. De origen humilde, realizó estudios en la Facultad de Agronomía. Luego de obtener el diploma cambió de carrera y en 1910 se alistó en el ejército con el cargo de teniente de infantería. De 1911 a 1913, asistió a la Escuela Militar Bernardo O’Higgins, en Chile. En 1917, debido a sus aptitudes, fue ascendido a capitán. Fue seleccionado para asistir al curso de Estado Mayor en la École Supérieure de Guerre en Francia. Era un estudioso de la guerra de movimiento superadora de las estrategias de la Primera Guerra Mundial. Su primera experiencia militar en el desierto lo hizo en Marruecos, en las operaciones que realizó el ejército francés al mando del mariscal Louis Lyautey. En 1927 culminó el curso de tres años de duración y en 1928 fue nombrado jefe de Estado Mayor. Cuando la guerra parecía inevitable, el gobierno decidió que Estigarribia era el hombre más capacitado para dirigir al ejército paraguayo.
En abril de 1931 fue ascendido a teniente coronel y el 18 de junio asumió el comando de la 1.ª División con asiento en el puerto Casado, en el Chaco Boreal. Después de la batalla del fortín Boquerón, en septiembre de 1932, fue ascendido a coronel, grado con el cual comandó el ejército paraguayo hasta septiembre de 1933. Tras el exitoso cerco de Campo Grande fue ascendido a general. Era un hombre tranquilo, serio y austero, en su inconfundible uniforme con las mangas siempre cortas. El buen conocimiento de cada oficial bajo su mando le permitió exigir a cada uno el máximo de esfuerzo que podía dar. Dirigió las operaciones desde muy cerca del frente para agilizar la toma de decisiones y dejó en libertad a sus oficiales para que realizaran las operaciones tácticas que el momento y lugar lo requirieran. Se lo ha criticado por haber sido excesivamente conservador en los primeros meses del conflicto. Su mayor logro estratégico fue conducir la guerra en el des
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